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Taller Amuche, en La Guajira🏺 

Taller Amuche, en La Guajira🏺 

Cada pieza es una historia mágica, cada producido una ofrenda a la vida y un contenedor de todo lo que se siente y significa, aunque no se vea. 😲 

De la tierra todo, hasta el polvo.  

Nada se desaprovecha en un lugar que esconde,  para los más virtuosos, todo lo que puede dar. 

Polvo de casuchi y barro, secado al sol y brillado con piedra, adornado de caminos y cachos de ovejo. Un legado ancestral que hace a la tierra útil para guardar el agua y la chicha, en el único taller de cerámica Wayúu que queda en La Guajira. 👵

La cerámica hecha por manos que heredaron una manera única de transmitir de qué están hechos, aprendida de sus mujeres desde hace más de 100 años. ðŸ˜± 

Taller de cerámica con la maestra María Pushaina y sus hijos. 🙎

El Hotel Waya Guajira y el taller amuche tienen una relación muy estrecha, desde el 2014.

Inicia con un proyecto de desarrollo turístico que le permitió a los artesanos wayuu poder adquirir formación y financiación mediante este proyecto liderado por el hotel, con apoyo de otras entidades como USAID y ACDI/VOCA:para hacer del taller más que una iniciativa permitiéndole convertirse en un emprendimiento que comenzó a tomar protagonismo en el turismo del hotel Waya y La Guajira, desde entonces permanece los lazos de alianza:

Proveedor local de artesanías: Desde el hotel se le realizan compra constantes para la tienda de artesanía, bajo la promesa de comercio justo además dentro del área comercial  turísticas se tiene la oportunidad de anclar a los planes de comercialización Waya para que cualquier cliente pueda disfrutar y conocer de las riquezas culturales que posee esta actividad permitiéndole ser sostenible en sus servicios. ðŸ¤

El misterio de la cerámica Wayúu

María Ángela Pushaina

A los cinco años María Ángela Pushaina llegó al municipio de Uribia, en La Guajira. Para que tuviera estudio y aprendiera el oficio de la cerámica “amuche”, sus padres, que estaban radicados en Venezuela, decidieron dejarla donde su abuela. Según cuenta María Ángela, la despedida no fue traumática. La emocionaba vivir con sus seis tíos –cuatro mujeres y dos hombres– y ver cómo las manos de su abuela transformaban el barro en múcuras y vasijas de color rosado. ⚱

Durante tres años observó la técnica y a los ocho años la dejaron brillar algunas piezas. Al poco tiempo comenzó a empoderarse del proceso. La cerámica amuche, que significa múcura en lengua wayúu (Wayuunaiki), se logra al unir dos tipos de arcilla: el barro y el polvo triturado del casushi, una piedra blanca que se pone en el agua hasta que se vuelve maleable. Con las manos arman múcuras, cazuelas, chocolateros, vasos, materas, floreros, ollas, portavasos y servilleteros. La pieza se seca al sol durante cuatro horas, se gruñe para quitar las imperfecciones, se lija y se brilla con una piedra lisa de río. 🏞 

Para obtener el vinotinto con el que se pintan los objetos, utilizan una piedra roja llamada urisha, que está compuesta por óxido de hierro. La piedra se quema en las brasas y se tritura para conseguir un polvo que, al mezclarse con el agua, aporta el color. Las piezas, que antes se quemaban en un hueco con estiércol de vaca, ahora entran a un horno de gas a 1.200 grados. 🔥

Después de 24 horas se sacan, se enfrían y finalmente se bañan con agua para que queden rosadas. Sobre los objetos se dibujan distintos kanas o diseños wayúu como “el camino de la vida”, “las marcas que deja la culebra en la arena”, “la espiral”, que indica el sendero que deben seguir los Wayúu después de muertos, y los cachos de ovejo, que representan la fuerza de la cultura. 💪 

Hace varias décadas los kanas se pintaban únicamente en las múcuras, que se utilizaban para enterrar a los difuntos y que ahora son usadas para verter el agua, almacenar la chicha o cocinar los frijoles. Pero actualmente los diseños acompañan todas las piezas que se crean en el patio de la casa de María Ángela, quien asegura querer trabajar en la cerámica amuche durante toda la vida. A los 20 años, es consciente de que pertenece a uno de los pocos linajes Wayúu que aún se dedican a este oficio. De ella depende mantener vivo el legado que su abuela ha conservado durante tantos años.” 👵


Referencia: Historia artesanal en la edición 6 de Revista Artífices

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